Hace unos años, varios, tuve la oportunidad de conocer este increíble lugar y quiero hoy compartir con ustedes la experiencia. Al menos lo que sea posible a través de esta nota.
Estando en México por trabajo (en uno de los muchos viajes que hacía al mes...) me encontré con un fin de semana varada en el DF. Y este no era para mi, hasta ese momento el ¨Gran Plan¨.
El sábado por la mañana, desayunando en el hotel, escucho a un señor que organizaba un viaje a la antigua ciudadela de Teotihuacan. No prestaba mucha atención hasta que oí que le decía a un hiperactivo grupo de lituanos, ¨si señor, pues claro incluye las pirámides!¨
Cambio de planes! Solté mi café y me apure a preguntar cuanto tiempo tenía para sumarme. A los 15´ estaba sentada en el transfer, cámara en mano.
Para mí, hasta ese momento sólo iba a aprovechar tiempo muerto mientras esperaba mi vuelo del día siguiente. POR FORTUNA ME EQUIVOQUÉ.

A los pocos minutos de salir del caótico centro de Ciudad de México, nos encotramos con lo que hoy se ve como fusión de la colonia con las plazas Aztecas.


Ya en la ruta, casi media hora antes de llegar se ve el Templo del Jaguar.
Es conmovedor, tiene mil años de historia (aunque al estar en este lugar se sienten millones de años de sabiduría)






